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Editoriales - Editoriales
Escrito por Adolfo Maldonado- CIF   
Lunes 31 de Agosto de 2015 09:12

 El 9 de septiembre de 2015 se cumplirán dos años que los gobiernos de Ecuador y Colombia firmaron el acuerdo para hacer “borrón y cuenta nueva” en la frontera común por el caso de las fumigaciones del Plan Colombia.

 Borrón porque el acuerdo supuso que Colombia nunca pidiera perdón, que el Estado no avisase a la población en los casos de nuevas fumigaciones para que pudiera protegerse, que se tardase casi un año en elaborar un protocolo para recoger las quejas que hoy, a casi dos años, la población no ha conocido cómo debe rellenar; pero sobre todo casi bochorno, porque el Canciller Patiño desconoció los trabajos de los científicos ecuatorianos que exigían la distancia de 10kms como medida de protección y ésta va a pasar ahora de 5 a 2km.

 

 Sin estudios de impactos, como obliga el acuerdo, silenciando los nombres de los supuestos científicos que formen parte de la Comisión Binacional, sin hacerse eco de los estudios difundidos por el Comité Interinstitucional contra las Fumigaciones (CIF), que encontró la presencia de glifosato en Ecuador con las fumigaciones a 5 kms; el 9 de septiembre Ecuador aceptará que las fumigaciones se puedan hacer a 2 kms de la frontera; y todo ello en una coyuntura en la que Colombia sigue fumigando, a pesar de que la OMS reconoció que el glifosato utilizado corresponde a la categoría 2A “probablemente cancerígeno para humanos”. El riesgo, que ya ocasionó impactos con 5 kms, ahora se acerca a 2kms y Colombia quiere deshacerse de las toneladas de químico que tiene como reserva.

 La cuenta nueva hace referencia a las miles de personas que no han recibido la indemnización ofrecida por Cancillería de que pagaría 3000 dólares a los afectados y, con el argumento de que se acabó el dinero entregado por Colombia, han dejado en la cuneta a miles de personas que se han organizado, pero a las que tienen de oficina en oficina esperando que se cansen. La lista ya suma a más de 2000 familias y sigue creciendo, pero mientras las fumigaciones se acercan, las respuestas a la población cada vez están más lejos.