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Caimito, un bosque de vida que enfrenta al megaturismo PDF Imprimir
Reporteros Populares - Costa
Escrito por Gabriela Ruales   
Lunes 11 de Enero de 2016 22:55

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Caimito es un recinto ubicado en la península de Galera, ubicada en la parte sur occidental de la provincia de Esmeraldas y noroccidental del cantón Muisne. Este cantón alberga en su interior a las parroquias de Galera, Quingue y San Francisco del Cabo. Territorio que se caracteriza por poseer uno de los últimos remanentes de bosque tropical frente al mar, considerándose a esta zona en el límite sur del corredor biogeográfico del Chocó.

Caimito se caracteriza además por encontrarse en medio de bosques maduros y pequeñas y poco visitadas playas, convirtiéndose así en un territorio de biodiversidad importante para la vida y el sustento de la región.

Debido al compromiso y protección del territorio por parte de sus pobladores y por la presencia de distintas personas llegadas de otras regiones del país y del mundo encantadas de las maravillas naturales de esta zona, es que Caimito se ha convertido en uno de los escasos ecosistemas en el país altamente conservados.

 

 

Quienes habitan el lugar, quienes han nacido en el territorio y han permanecido ahí a lo largo de su vida, han aprendido la importancia de cuidar el ecosistema para encontrar otras formas de subsistencia dignas y que sostengan la vida del territorio que habitan. Esto se ha dado también gracias a la presencia de personas llegadas de otros lugares quienes han comprado terrenos para ser conservados, pero sobre todo por personas que han llegado a compartir y fortalecer procesos de producción agroecológica, de educación ambiental, de construcción sustentable, permacultura, turismo sustentable, cacao orgánico, entre otras prácticas.

Todo esto ha permitido que la población de Caimito y sus al rededores consoliden formas de organización encaminadas a su autonomía y desarrollo local fortaleciendo espacios organizativos como la Asociación Caimito Sustentable, un espacio para la generación de proyectos locales que ha dado como resultado la creación de un comedor comunitario manejado por las mujeres de la zona, el manejo de la basura, la agricultura orgánica, el turismo en articulación con otros proyectos de la región, talleres convocados conjuntamente con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, pero sobre todo el fortalecimiento de un proceso propio y autónomo de quienes habitan uno de los pocos bosques conservados de la región.

Seguramente dadas estas condiciones la región se ha visto asediada por intereses que no corresponden a la conservación y el desarrollo local y autónomo de la zona. Desde diciembre del año 2015 una nueva amenaza está avanzando en la región y es la apertura de una carretera que pretende llegar hasta una de las pequeñas playas de Caimito.

La apertura de esta carretera que de acuerdo a datos proporcionados por la gente del lugar responde a intereses para nada cercanos al proceso local descrito anteriormente, ha generado ya una serie de daños al bosque dada su extensión que va desde 5 a 7 metros de ancho en algunas partes.

Este camino ha sido abierto con maquinaria de la Prefectura de Esmeraldas sin la previa socialización a la población local, sin existir personal que trabaje de manera oficial para la Prefectura, sino con la dirigencia de un señor llamado Iván Mosquera alias “el dañado”, quien ha decidido organizar el avance de esta obra pasando por encima de la comunidad organizada.

De acuerdo a testimonios de la gente local, la apertura de esta carretera sería la culminación de una serie de actos ocurridos en la zona como el amedrentamiento y división social de la comunidad para avanzar con la obra de manera ilegítima.

Hay que resaltar la urgencia de continuar y defender las formas y prácticas que las personas, habitantes históricas de Caimito han logrado para generar otras maneras de relacionarse con el bosque y el mar, conservándolo en armonía con la naturaleza, fortaleciendo su organización local, generando procesos económicos como el turismo sustentable, la agroecología, el cultivo de cacao orgánico y sobre todo por haber logrado que las decisiones sobre su territorio, sean ejecutadas de manera autónoma y horizontal.

La fragilidad en la que esta zona se encuentra inmersa en estos momentos, debido a la llegada de personas que de manera impositiva y hostil están abriendo esta carretera, nos hace suponer que lo que se avecina es la instalación de negocios turísticos que para nada van con las necesidades de conservación del bosque y mar de Caimito y menos aún con la forma de vida establecida por la gente local que tanto esfuerzo le ha costado.

Caimito es una zona importante por su biodiversidad, por ser uno de los últimos remanentes de bosque de Esmeraldas, pero sobre todo porque representa un ejemplo de trabajo organizado de su gente respetando el territorio que habitan siendo sembradores y sembradoras del futuro.

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